Descripción
Luis Cañas apostó por el blanco riojano tanto como por el tinto. La baja producción de sus cepas, el suelo arcillo calcáreo y toda su capacidad de selección tanto en viña como en bodega, permitió producir un blanco de cierta rotundidad, más allá del concepto frutal y ligero que siempre han tenido los blancos riojanos. Para ello nada mejor que una elaboración con fermentación en barrica, viñas viejas de 50 años y dejar que maduren los racimos en las cepas sin mirar el grado alcohólico.
La adición a la Viura de un 10% de Malvasía riojana, le dota de una estructura capaz de sostener el intercambio entre las lías y los cuatro meses en barrica. Las uvas proceden de viñedos alaveses, los de menor rendimiento y quizá los más expresivos de la Rioja para vinos con cuerpo y frescura. Las barricas de madera nueva, son un 85% de roble francés y un 25% de roble americano, con una crianza de 4 meses sobre lías finas removiéndolas en el interior de las barricas.
Lo que sorprende es el equilibrio entre los rasgos de la crianza en clave ahumado y cremoso y los del propio vino, con recuerdos de hierbas secas, fruta madura de uvas bien soleadas y con una excelente acidez, con un tacto sedoso, graso y boca intenso y persistente.